Todavía este curso no habíamos trabajado con este material tan especial... ¡ARCILLA!
El primer día manipulamos cada uno una pieza de arcilla y creamos nuestros propios diseños.
Es fundamental como constructores conocer el material con el que vamos a trabajar, y este primer acercamiento nos ayudó a resolver posibles errores en la elaboración de la siguiente actividad.
De este modo, el segundo día nos enfrentamos a un reto...
¡Teníamos que construir una choza!
¿Cómo? ¿Qué necesitamos? ¿Qué pasos hay que seguir?
Empezamos con las paredes, a las que les añadimos ventanas, puerta, y alguna escalera... Cada uno, lo que consideró necesario para su infraestructura.
Posteriormente añadimos el techo, al que para hacerlo muy resistente, le añadimos palillos pegados con cola blanca mezclada con pintura.
La semana pasada tuvimos la oportunidad de convertirnos en granjeros y granjeras durante un día. Fue el reto que nos propuso Lucía, nuestra profe en la granja escuela La Torre, en Miralbueno y lo hicimos a las mil maravillas.
Desde que dejamos nuestras mochilas y nuestros abrigos, estábamos deseosos por ver a los animales, pero la primera parada fue en la cocina. Y es que teníamos un encargo secreto para nuestro grupo: un bizcocho de yogur que degustaríamos después de comer. ¡Y qué rico nos quedó! Debió ser cosa del trabajo en equipo, porque cada uno echó un ingrediente y removió, removió, removió...
Nos fue enseñando la receta paso a paso, y aquí os la dejo por si la queréis volver a hacer en casa:
- 3 huevos.
- Un yogur, cuyo envase guardaremos como medidor.
- 2 vasos de azúcar.
- 3 vasos de harina de trigo.
- 1 vaso de aceite de girasol.
- Una cucharada o sobre de levadura.
Además, Lucía nos explicó de dónde sacaban el aceite de girasol, y nos enseñó una de las flores de donde sacamos alguna pipa para comprobar su explicación.
Después de hacer la masa, a hornear y... ¡a almorzar!
¡Y cómo nos lo pasamos! El almuerzo y la comida pudimos disfrutarlos al sol en una pradera que después sirvió como lugar de exploración: insectos, flores, excavaciones de dinosaurios... Vamos, ¡un descubrimiento en toda regla!
Después de coger fuerzas, estábamos preparados para ver a los animales.
Sin duda, fue la actividad que más nos gustó, y es que pudimos tocar algunos de ellos, y además darles de comer. ¡Fue una gran experiencia!
Vimos de todo tipo de animales: cabras, ovejas, gallinas y pollitos, conejos pavos, burras (Panchita y Candela), una vaca (Matilda), y a la cerda nos tuvimos que asomar a verla porque se puso de parto la noche anterior y estaba muuuuy cansada. Eso sí, Lucía nos dejó tocar a uno de los 15 lechones que había tenido y nos encantó. ¡Era muy, muy pequeño!
Después, a lavarse las manos y ¡a comer!
Por último, durante la tarde, conocimos al perro pastor de la granja, Rabadán, que estaba tranquilo en su caseta y fuimos a ver los patos y ocas, a los que les dimos unos puñados de maíz. Estuvimos tan atentos, que incluso vimos algún huevo por el suelo que estaban incubando las patas.
Después Lucía nos acompañó hasta el huerto, y con ayuda de un jadico plantamos una lechuga cada uno. Le pusimos hasta un nombre: Lechuguina, Lechugón, Ana, Corazón, Frozen... ¡Hubo de todo tipo de nombres!
Y tras la visita al huerto, probamos una rica tarta de palomitas que había hecho la clase de la señorita Eva y nos preparamos para subir al autobús.
¡Fue un día super chulo!
A continuación, os pongo el enlace para descargar las fotos de la granja. También tengo algún vídeo que no he podido subir, si a alguien le interesa, podéis traer un pen-drive a clase y os los grabo.
Las mamás de Daniel y Lucía acudieron a nuestra clase para explicarnos muchas cosas acerca del embarazo, el parto y el cuidado de los bebés.
Primero, nos enseñaron un vídeo de National Geographic en el que pudimos ver cómo era la llegada al mundo del bebé. Además, pusimos en práctica algunos de nuestros conocimientos sobre este tema, en el que nos estamos volviendo ¡unos expertos!
Después, Elena nos dejó tocar su tripa y sentir a Helena, la futura hermana de Lucía, que estaba muy tranquila y no quiso darnos ninguna patadita. ¡Fue muy emocionante! Alicia, la hermana de Daniel, también visitó a nuestra clase, y pudimos darle la mano e incluso le cantamos una canción.
Además, nos obsequiaron con unos chupetes gigantes muy, muy chulis.
¡Muchas gracias por visitarnos, y hasta la próxima!
Desde el principio del proyecto, nos atraía mucho el aprender sobre el cerebro, cómo es, cómo funciona, y por qué es tan importante. Sabíamos ya que estaba protegido por el cráneo, y esto era señal de que era una parte muy valiosa para el funcionamiento de nuestro cuerpo.
Y es que él es el jefe, el que más manda, el encargado de coordinar todo lo que sucede en nuestro interior y en relación con los estímulos que recibimos. Es...
¡EL CEREBRO!
Del cerebro hemos aprendido muchísimo. Sabemos que funciona gracias a las neuronas, que mandan impulsos eléctricos que hacen llegar la información por todo el cuerpo. Y ¿por dónde viajan esas neuronas? Por los nervios, que como hemos aprendido se parecen a una especie de cables para que la información pueda llegar rápidamente.
Si por ejemplo notamos que nos estamos quemando con un plato caliente, la piel nota el estímulo y manda una señal al cerebro. Éste, apresuradamente, envía otra señal de vuelta para que apartemos nuestra mano del calor. ¡Y así con todas y cada una de las cosas que realiza nuestro cuerpo!
Pero además, hemos aprendido que el cerebro está dividido en dos mitades, o dos hemisferios, y que cada una de ellas está relacionada con unas capacidades distintas.
Pero esto no es todo. El cerebro aún es un misterio por descubrir para los investigadores, y tiene algunas cosas sorprendentes que nos han hecho mucha gracia.
Pero claro, estudiar e investigar sobre el cerebro tenía que tener su parte más experimental. Y gracias a la señorita Esther que nos cedió unas maquetas del cerebro, pudimos observar de primera mano todas las partes del cerebro, y cómo se encuentra protegido por el cráneo. ¡Fijaos qué atentos estábamos y cómo aprendimos sobre este interesante órgano!
Si en casa queréis profundizar más sobre el tema, os dejo algunos de los vídeos que hemos visto en clase.
El verano es un período largo en el que se puede disfrutar de la realización de actividades que no tenemos tiempo de hacer durante el curso o que no es posible llevar a cabo por razones meteorológicas.
Las familias, muchas veces, piden consejo para ver qué tipo de actividades pueden hacer con sus hijos, cómo entretenerles durante las horas de calor o cómo aprovechar el tiempo para reforzar determinados aprendizajes.
Y como maestros y maestras, por qué no, podemos lanzar una serie de propuestas encaminadas a fomentar la autonomía de los niños durante el período estival, a hacerles más creativos, a ayudarles a disfrutar de las posibilidades que el medio nos ofrece, a valorar los recursos a nuestro alcance, a explorar sus posibilidades sensoriales, a ayudar a los demás, y un largo etcétera de objetivos que les ayudarán a desarrollarse como personas y a crecer tanto intelectual como emocionalmente.
Y además es la oportunidad perfecta para permitir a papás, mamás, abuelos, tíos y primos compartir momentos divertidos bajo el sol.
Aquí os dejo una recopilación de actividades para sobrellevar el calor y disfrutar del tiempo libre:
Juegos en la piscina: Podemos proponer diversos retos mientras nos bañamos (por ejemplo, a ver quién es capaz de saltar más alto dentro del agua, quién sabe chapotear más fuerte, etc.).
Búsqueda del tesoro: Si tenemos la oportunidad de ir a la playa, podemos jugar a la búsqueda del tesoro y recoger pequeños regalos que el mar nos deja en la orilla (conchas, piedras bonitas, etc.). Seguro que después podemos aprovecharlas para decorar un jarrón o podemos pintar las piedras con diferentes diseños. ¡Y eso es aún más divertido!
Jugar con la arena: Podemos necesitar un cubo, palas o diferentes envases con formas para dejar a los niños volar su imaginación y construir castillos, murallas y animales alrededor de ella. Pero si no tenemos nada a nuestro alcance, no pasa nada. Podemos jugar a hacer dibujos en la arena, escribir cosas o incluso adivinar el mensaje rápido antes de que la ola borre lo que hemos escrito.
Juegos con globos de agua: Y si por un casual no hay una piscina a vuestra disposición, o no es posible ir a la playa, podéis pasar un rato muy divertido y refrescante si os hacéis con una bolsa de globos de agua y organizáis diversos juegos con ellos. Por ejemplo, el juego de "Sobre sobre" en el que se lanza el globo y se dice el nombre de un compañero, quien lo tiene que cazar al vuelo; o "carreras de relevos", o "carreras llevando el globo en la cabeza", o cualquier otra cosa que se os ocurra.
Burbujas de jabón: Un pompero también puede ser un objeto divertido y muy apropiado para los niños puesto que ayuda a que se desarrolle la motricidad bucolinguofacial (soplo, control de la respiración, etc.). Algunas actividades que podemos realizar son: caza de burbujas, a ver quién es capaz de hacer la burbuja más grande, quién consigue lanzar más, o cuáles vuelan más alto. Las sonrisas están aseguradas.
En ocasiones, lo que sucede es justo lo contrario, y nos cuesta pensar actividades con las que entretenerlos durante las horas en las que es imposible salir de casa debido al calor. Pues aquí os dejo algunas ideas:
Elaborar collares y pulseras con objetos cotidianos o con pequeñas cuentas de plástico. Hay que tener en cuenta que las piezas deben ser grandes y controlarles cuando estén jugando para que no ingieran ninguna. Por ejemplo, podemos utilizar macarrones que previamente hemos pintado con témpera, o si les ayudamos, podemos agujerear las conchas que hemos recogido en la playa y colocar alguna en nuestro collar. Para trabajar aún más, podemos realizar un diseño en el que utilicemos series de colores o de distintos tamaños.
Decorar piedras : Utilizando témperas y pegamentos de purpurina, podemos decorar piedras lisas del río o la orilla del mar que puedan servir de pisapapeles o de sujetapuertas . Además, podemos hacerlos de forma personalizada y trabajar las letras, escribiendo el nombre del destinatario en algún lugar.
Crear un cómic o una historieta: podemos escribir con ellos una pequeña historia y crear las ilustraciones para ese cuento. Dependiendo de la edad, podrán escribirlo completamente, o sólo algunas palabras, pero intentando respetar su idea de la historia y ayudándoles a que le den forma en el papel. Cuando esté terminado, podemos guardarlo en su biblioteca para que lo pueda leer tranquilamente. De esta manera, estamos trabajando su creatividad, reforzando la lectoescritura y el dibujo, ayudándole a organizar su pensamiento y a establecer una secuencia temporal dándole todo el protagonismo y mejorando su autoestima.
Juegos de mesa: Son muy adecuados para las tardes en casa y una opción muy divertida para jugar en familia. Con los juegos de mesa trabajamos los números, el conteo o la aceptación de las reglas del juego. Algunos sencillos son la oca, la escalera, el tres en raya, las cartas de familias, "Pi" (búsqueda de palabras que empiecen por la letra que se proponga), pictionary, etc.
Pintar un cuadro: Si algo les gusta a los niños es pintar con pincel, mezclar colores, manchar, salpicar con color un lienzo en blanco. No tiene por qué ser un lienzo y no tienen por qué ser óleos, pero experimentar con diferentes materiales (acuarelas, témperas, tizas, agua, tinta, etc.) y diferentes texturas puede ser una manera divertida de dejarles crear sus propias obras de arte.
Cocinar: Preparar un menú con ellos, o realizar determinados postres puede ser también muy motivador, y normalmente disfrutan mucho durante todo el proceso. Hacer unas ricas galletas de diferentes formas y decorarlas es un plan perfecto para los ratos de aburrimiento. También podemos hacer brochetas de frutas, pan casero, pizza y muchos platos en los que puedan participar activamente.
Manualidades con material reciclado: Los niños son una fuente inagotable de imaginación, y es por ello que son capaces de transformar cualquier cosa en un juguete o en un ser en movimiento. Podemos utilizar muchos materiales de desecho (tapones, botellas, hueveras, etc.) para crear nuevos objetos como coches de carreras, trenes, bolos, ranas saltarinas, instrumentos musicales, marionetas y muchas cosas más.
Arcilla o plastilina, un clásico: No podemos olvidarnos que trabajar la motricidad fina es también fundamental para los niños de estas edades. Jugar a hacer formas con la plastilina o la arcilla les ayuda a desarrollar fuerza en las manos y a manipular objetos con cada vez mayor precisión. Si utilizamos arcilla, podemos dejarla secar y pintarla después para hacer distintas figuras u objetos decorativos.
La ciudad, en verano, suele quedarse bastante vacía y aunque tradicionalmente no había mucho por hacer, actualmente es habitual que se organicen diversas actividades para niños al aire libre. Además, también podemos:
Visitar espacios culturales: Durante este período es buena idea conocer un poco mejor nuestra ciudad, y podemos visitar algunos museos o lugares importantes con visitas adaptadas al público infantil.
Estar en contacto con la naturaleza: Es buena idea aprovechar el buen tiempo para salir a pasear por la ciudad, observar los insectos que viven cerca de los ríos o en los parques, hacer caminatas por senderos sencillos, u organizar un picnic.
Jugar en el parque: Casi todo el mundo tiene a su alcance un parque urbano en el que invertir el tiempo. Allí podemos motivarle para que suba por las escaleras, trepe por redes, baje por el tobogán, atraviese túneles y gane seguridad en sí mismo. Si dispone de arenero podemos realizar actividades como las que hemos propuesto para la playa. Y para los más valientes, quizá podemos animarles a que prueben por primera vez a subirse en una bici o en unos patines.
Decorar la calle: Sobre todo en los pueblos donde no hay tráfico, o en patios privados, podemos dejar a los niños una caja de tizas y dejarles que decoren la acera dibujando o escribiendo cosas bonitas. Incluso podemos ayudarles a dibujar una rayuela o circuitos que les permitan jugar a otro tipo de juegos tradicionales.
Ver las estrellas: Durante el verano hay numerosos fenómenos que suceden en el cielo y que llaman la atención de los más curiosos, y de los que no lo son tanto. Podemos buscar distintas constelaciones, relajarnos bajo el manto celeste y observar las lluvias de estrellas que tienen lugar en este período.
Asistir a un teatro de guiñol: En verano suele haber representaciones al aire libre con títeres que nos hacen trasladarnos a otras épocas y vivir aventuras diversas con personajes muy pintorescos. Sin duda es una actividad altamente recomendable para el verano.
Además de divertirnos, podemos proponer a los niños actividades para desarrollar la agilidad mental, la atención y otro tipo de habilidades. Algunas de ellas son muy apropiadas para el trayecto del viaje o para las esperas en distintos lugares.
Contaros un cuento: Cualquier momento es bueno para escuchar la narración de un cuento, y si es de forma oral mejor. Jugad a completar pasajes de la historia, a realizar las onomatopeyas que van sucediéndose, y sorpréndeles con diferentes voces y sonidos. Después lo podéis hacer al revés y que sean los niños los que os cuenten el cuento a vosotros.
Escribid una postal o una carta: Aunque actualmente tenemos toda la información a nuestro alcance y mandar un email es lo más rápido, escribir una postal desde el sitio de vacaciones sigue teniendo su encanto. Elegid una y escribid un mensaje corto a algún familiar o amigo, echadla al buzón y a esperar que llegue a su destino.
Veo, veo: Podéis adaptarlo a cada edad y a cada situación, utilizando la inicial de la palabra, un color, una forma o lo que queráis.
Palabras encadenadas: Juego en el que cada palabra que se diga debe empezar con la misma sílaba en que acabe la palabra anterior: pa-ta, ta-cón, con-cha, cha-que-ta... Es muy útil para trabajar la conciencia fonológica, y realmente les encanta, aunque es más apropiado para cinco años.
Otras actividades como realizar puzzles y rompecabezas, jugar al dominó o a las adivinanzas.
Pero por encima de todo, no podemos olvidar que los niños cada vez tienen que adquirir mayor autonomía conforme van creciendo, adoptando responsabilidad sobre actividades de la vida diaria, y participando ampliamente en la vida familiar y social de diversos modos. Algunas tareas que proponemos para seguir ayudándoles en este aspecto son:
Ayudar en las tareas domésticas que sean apropiadas para su edad: hacer la cama, poner la mesa, recoger los juguetes...
Realizar actividades de forma autónoma relacionadas con la higiene o el vestido: lavarse, peinarse, ponerse la ropa solos, aprender a abrocharse los zapatos, etc.
Ayudar a escribir la lista de la compra.
Regar las plantas o cuidar de las mascotas que se tengan en la casa.
Comer solos utilizando adecuadamente los cubiertos.
Aprender a reciclar y hacerles conscientes de ese proceso: qué contenedores hay, qué echamos en cada contenedor, etcétera.
Cualquier actividad que les involucre en las tareas de los adultos es altamente gratificante para ellos si las realizan de manera autónoma. Verse capaces de hacer las cosas que hace mamá o papá les hace adquirir seguridad en sí mismo y refuerzan su sentimiento de independencia del adulto y su autoestima.
Pero sobre todo, aprovechad el buen tiempo, salid a pasear, respirar el aire fresco y disfrutad del tiempo, que pasa volando.
Si tenéis más sugerencias o ideas para trabajar en verano con los peques, podéis hacer vuestros comentarios que son más que bienvenidos. ¡Felices vacaciones!
Esta última semana de Junio celebramos "The summer solstice" en el colegio. Nunca antes había oído hablar de esta fiesta, e investigando un poco descubrí que era una festividad que se realiza en Stonehenge y que tiene relación con los druidas y los ritos mágicos que realizaban.
Pensé que esta temática podría tener muchas posibilidades en el aula, así que les propuse a los niños convertirnos en druidas y jugar, observar y experimentar con objetos de la vida cotidiana para ver qué cambios se producen, o qué posibilidades tienen.
Todo estuvo enfocado hacia la magia de crear cosas nuevas, transformar materiales y hacer que se comporten de forma diferente.
Al final, las brujas, los magos, los druidas, no eran más que personas que experimentaban y conseguían resultados a partir de hipótesis, justo como nosotros.
Y nos lo hemos pasado tan bien, que quería compartir estos pequeños experimentos y experiencias con vosotros por si os animáis para el curso próximo.
EXPLOSIÓN DE COLORES
Esta experiencia, más que experimento, parte de contenidos muy básicos, los colores, pero les gustó mucho la actividad y además fueron plenos partícipes de ella.
Para realizarla necesitamos:
Vasos de plástico transparentes.
Témpera de varios colores.
Pinceles.
Una gran dosis de imaginación.
Preparación: Llenamos los vasos transparentes con agua y los ponemos todos a la vista de los niños. En una caja que no se vea, ponemos témpera de varios colores y explicamos a los niños que vamos a hacer magia, y a transformar el agua en líquido de diversos colores. Yo me inventé un pequeño "conjuro" y lo repetíamos antes de introducir el pincel, el cual mojábamos un poquito en témpera antes de agitarlo dentro del vaso. Si ponéis poca cantidad, es imperceptible a la vista y el resultado les llama mucho la atención.
Después, una vez habíamos realizado el conjuro hasta obtener todos los colores, les dejé probar y ver qué pasa si mezclamos diferentes colores: azul y amarillo, azul y rojo, rojo y blanco, etc.
Después, lo registramos en nuestro cuaderno de científicos.
LA MESA DE LUZ
Lo primero de todo, antes de explicar la actividad, quiero agradecerle a la compañera Cristina Burriel (podéis encontrar su blog aquí) que me prestara la mesa de luz y materiales para poder trabajar con ella. Fue una experiencia alucinante y disfrutaron muchísimo.
Estas mesas tienen varias luces LED en su interior, y Cristina, además de elaborarla ella misma, le ha añadido sonido. ¡La bomba!
Nosotros sólo pudimos hacer una introducción pero de verdad os recomiendo que la probéis si tenéis oportunidad. En clase contamos el cuento de "Los tres cerditos" en inglés y después hicimos un juego de búsqueda de animales mientras la mesa cambiaba sus colores al son de nuestras palmadas en el suelo. Este trimestre, en inglés hemos trabajado los animales, así que nos vino al pelo para cerrar este tema.
FLOTA O SE HUNDE
Este experimento es muy fácil de realizar. No necesitamos gran cosa, tan sólo utensilios, alimentos y objetos que existen a nuestro alcance. Un gran barreño de agua, si puede ser transparente mejor, y listo.
Nosotros utilizamos:
Cerezas (una vez lo probé con sandía y el resultado es espectacular, porque flota, al contrario que la cereza).
Monedas
Barcos de papel
Hojas
Palos
Lapicero
Cuchara de metal
Lata vacía (¿Y si se llena, qué sucede?)
Piedras
Después, el experimento consiste en establecer hipótesis: ¿Va a flotar? ¿O se va a hundir? Y podemos investigar por qué sucede: "Si las cerezas son pequeñas, ¿por qué se hunden y no flotan?". "¿Es por el material? Una cuchara se hunde, pero un barco real flota y tiene también parte de metal? ¿Es por su forma?, etc." Todas las preguntas que se os ocurran son apropiadas para que piensen posibles causas.
INFLAMOS UN GLOBO CON BICARBONATO Y VINAGRE
Este experimento se basa en una reacción química que se produce al interaccionar el vinagre con el bicarbonato. Con el gas que se desprende podemos inflar un globo sin necesidad de soplar dentro de él.
Necesitamos:
Vinagre
Bicarbonato sódico.
Una botella de plástico vacía.
Un globo.
Preparación: Ponemos en la botella vacía un poco de vinagre y dentro del globo, con cuidado y ayudándonos de una cuchara o un embudo, metemos un par de cucharadas de bicarbonato.
Se estira la boca del globo para insertarla en el cuello de la botella, y cuando echamos el bicarbonato dentro de la botella, ¡observad cómo se infla!
¡Parece magia!
CARRERAS DE LATAS CON ELECTRICIDAD ESTÁTICA
Es sencillo. Sólo necesitamos latas vacías de refresco y globos de tamaño normal.
Para conseguir que las latas avancen - siempre hacia nosotros - sólo hay que frotarse el globo en la cabeza o en alguna prenda de ropa y acercarlo a la lata. Veréis cómo se mueven por sí mismas.
A los pequeños de 3 años les costaba un poco cogerle el truco, ¡pero se morían de risa!
Hicimos varias carreras, para lo que señalizamos la línea de llegada, y ellos se organizaron por sí solos: animaban a los participantes, se emocionaban y aplaudían.
Y SI QUERÉIS VERLO EN VIVO Y EN DIRECTO...
Espero que os haya gustado y os sea de utilidad. Si tenéis alguna sugerencia o algún otro experimento sencillo que hayáis realizado en clase, ¡no dudéis en compartirlo!
Así empieza la historia, como lo hace cada cuento con final feliz.
Lo primero que tienes que hacer es asomarte por la ventana de la curiosidad. Si no la encuentras, búscala; todos la tenemos a nuestro alcance. Lo único que hay que hacer es abrir los ojos y el corazón a todos los cambios que suceden a nuestro alrededor.
Este blog pretende ser una ventana al mundo. Un sitio en el que compartir, sonreír y quizá aprender algo nuevo.
Un lugar al que acudir para leer una historia, despertar ideas y sorprender. O reinventar aquello que un día guardamos en un cajón y que puede ser utilizado de nuevo para jugar, para educar, para ayudarnos a crecer.
Es un blog para hablar de educación, de propuestas innovadoras, de sueños de papel. Sueños donde la palabra tiene el poder de cambiar las cosas. Sueños donde los niños son protagonistas y el maestro, un alumno más.
¡BIENVENIDOS! Papás y mamás, abuelos, abuelas, maestros, maestras, niños y niñas...
¡Empezamos con muchas ganas e ilusión!
"Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro." Emily Dickinson